Informaciones básicas

Una instalación solar corriente consta de un conjunto de colectores que se podrán ubicar en el tejado o en el suelo si se dispone de espacio para ello, el acumulador solar con dos intercambiadores de calor integrados y una bomba de circulación con el grupo de seguridad. Dichos componentes están comunicados entre sí por medio de tubos y constituyen el circuito solar primario.
Al alcanzar la superficie exterior del colector, los rayos solares depositan la gran mayoría de su energía en el absorbedor. Sólo una pequeña parte de la irradiación escapa a través de la cubierta de cristal. Por medio de una bomba de circulación de velocidad regulada, el fluido solar calentado es bombeado desde el colector solar hacia el intercambiador de calor inferior del acumulador. Allí cede su calor al agua contenida en el interior del depósito, calentando tanto la de uso sanitario como la del circuito de calefacción. El sistema es regulado por medio de termostatos diferenciales que, a través de sondas situadas en acumulador y colectores, detectan cuando se puede producir intercambio efectivo de energía entre el fluido caloportador que circula por el circuito primario y el acumulador, dando la orden a la bomba para que ponga en marcha el sistema.
Al reducirse la intensidad de radiación solar, p.ej. en invierno, el agua de servicio es calentada por medio del intercambiador de calor situado en la parte superior del depósito, alimentado desde de una caldera convencional de gas o gasoil. En caso de que durante las vacaciones de verano no haya consumo de agua y se alcance la temperatura máxima establecida para el circuito, el equipo se desconecta automáticamente.


 

Básicamente, puede distinguirse entre dos tipos de instalación solar térmica:

Preparación de agua caliente sanitaria (ACS):

En este caso se emplea el sol para calentar únicamente el agua de servicio de la vivienda –ducha, grifos, etc. Resulta una opción económica; en general se precisan entre uno y tres colectores, dependiendo del número de habitantes de la vivienda, y un pequeño depósito de agua cuyo volumen varía habitualmente entre 200 litr y 500 litr en función del consumo diario total.


ACS y apoyo para calefacción:

Además del agua caliente sanitaria, se utiliza la instalación solar para aportar energía de calefacción. Conviene en este caso emplear sistemas emisores de calefacción de baja temperatura, como lo son por ejemplo el suelo radiante y el zócalo radiante, puesto que la temperatura de impulsión es menor y puede haber una mayor cobertura energética a partir del sol. Si se trata de radiadores convencionales, la caldera deberá trabajar más para elevar la temperatura –conviene en este caso emplear una caldera modulante.
El tipo de instalación puede variar ampliamente según el tamaño y las condiciones de aislamiento térmico de la vivienda, pero puede tomarse como referencia que en numerosos casos se precisan 6 colectores y un acumulador de 900 litros.

 


Colectores de tubo de vacío:


El absorbedor se encuentra en un tubo de cristal sellado al vacío, de forma que disminuyen las pérdidas de energía y pueden alcanzarse elevadas temperaturas que deben preverse y gestionarse adecuadamente.




 
Colectores planos:

En este modelo de colector el absorbedor está colocado en una carcasa plana aislada térmicamente, cerrada con una placa de cristal templado. Es el tipo de colector más empleado en nuestras latitudes, dada su buena relación coste/efectividad y su óptima adaptación a un buen número de usos (calentamiento de agua sanitaria, climatización de piscinas, apoyo a calefacción, precalentamiento de fluidos industriales, …)